Alumnos cansados, que se duermen o se desconectan. En las últimas dos semanas del aislamiento social preventivo y obligatorio, la atención de los estudiantes del secundario comenzó a decaer hasta niveles preocupantes, según se advierte en la evaluación que se está haciendo en el sistema educativo, tanto de la Provincia como de la Nación, sobre la participación del estudiantado en las actividades escolares virtuales.

Los testimonios, tanto de adolescentes como de profesores, son elocuentes. Los jóvenes plantean que se pasan todo el día frente a la computadora –tal el relato de una estudiante de 17 años, de la escuela de Barrio Policial- y además remarcan que es incómodo estudiar frente a una pantalla sin un profesor que explique. Una alumna dice que los más parecido a tener al docente es la clase por zoom, “pero no se escucha bien y a veces se entrecorta”. Esos problemas, obviamente, llevan por lógica a la desatención y acaso a que el estudiante se desconecte. Los educadores, por su lado, relatan que la participación ha ido decayendo del 80% al comienzo de la cuarentena, al 30% o al 15% en la actualidad, y que muchos ni siquiera se conectan pese a que, dicen, los educadores emplean “links con imágenes, audios y otros recursos disponibles para que puedan entender mejor”. “Los chicos contestan que están cansados y ocurre que nosotros los docentes también estamos sobrecargados de tarea. No nos despegamos de la computadora ni siquiera los fines de semana”, explica una educadora. Y agrega que “hay escuelas que obligan a sus docentes a estar en tiempo real con sus alumnos de 13.20 a 19.40 todos los días”.

La evaluación va revelando las complejidades de la educación virtual, que tiene varios componentes que la diferencian de la presencial, por lo cual la vara para medirla y las estrategias a aplicar no son las mismas, además del hecho de que hay cuestiones de la enseñanza real que no se pueden reemplazar. También hay que considerar que casi un 30% de los estudiantes no dispone de la tecnología necesaria –teléfonos, computadoras- para poder integrarse a esta modalidad impuesta por la pandemia y por los nuevos tiempos. “La comunidad de mi escuela notiene acceso a la tecnología”, dijo la directora de la escuela del Barrio Policial, de lo cual es posible figurarse las dificultades que se presentan para el aprendizaje para alumnos y para docentes.

En este sentido, por una parte es importante conocer la forma de trabajo de instituciones tanto secundarias como universitarias que tienen educación a distancia desde hace mucho. Su experiencia se vuelve fundamental en estos tiempos, sobre todo para entender que este sistema usa multiplataformas para alumnos con comportamientos distintos al alumno presencial. Hace falta diseño de estrategias, evaluación constante y un alto grado de personalización al que deben llegar tanto los estudiantes como los docentes. Esto se aplica tanto el modelo de la asistencia a clases de modo virtual, con horarios de atención (lo cual exige un estudio de las posibilidades de atención virtual) como el modelo de estimulación con paquetes de contenidos que los alumnos pueden visualizar a su ritmo. En este sentido, los expertos recomiendan que en cada caso se recurra a elementos tecnológicos familiares para los alumnos.

Una pedagoga afirma que hay una responsabilidad de los padres para hacer frente al hastío de los adolesdentes y que la escuela está presente conequipos de orientación. Pero la dimensión del problema excede las respuestas convencionales. De la evaluación deberían surgir estrategias no sólo para superar este momento, sino para asimilar que la educación virtual es un sistema educativo diferente, no necesariamente un medio tecnológico.